Hoy 12 mil km son demasiados

Hoy cociné que da calambre.

Es que cuando estoy un poco…no sé, así, como estoy hoy, cocino o plancho para despejarme.

Como hoy no tenía ganas de planchar, me puse a cocinar. Mermelada casera de ciruelas, pan semi casero (de cajita) con los que después hice bollitos preñados (bollitos de pan rellenos de chorizo colorado…por eso los hice mini..para no reventar..nosotros, no los pancitos). Después Tomás quiso hacer galletitas de limón, pero en vez de eso se lo canjee por un lemon pie que hace muuuuuucho que no hago. Aceptó. Hicimos todo los 3 juntos (porque se nos atachó el chikito) y cuando había que esperar que la crema espezara…ya se fueron los dos. Había termiando el pringue con lo cual ellos ya no tenían nada que hacer. Pero se quedaron por ahí y jugamos a los sustos.

 

Hoy se portaron re bien los dos. (Gracias hijos mios!)

Supongo que habrán intuido que la madre está un poco..así.

Vos viste como es esto. Una está bien, re pila y pum para arriba, pero igual un poco de “cosita” tenés. Y me parece bien, porque sino sería o una boluda o una hija de puta…y por el momento no creo ser ninguna de ambas.

 

Mañana la operan a mi mamá. Un tumor en la mama izquierda. Una putada. Pero en realidad todo bien, porque se lo detectó ella super a tiempo, estuvo atendida desde el primer momento por muy buenos médicos y la evolución siempre fue super favorable.

El cirujano ya le dijo que es una operación que no reviste mayor complicación, que se quede tranquila (claro, total la teta la pone ella…poné vos un huevo!…perdón, me brotan esas cosas cuando los médicos dicen esas cosas…ya me pasaba en los embarazos y luego en los partos. En fin)

Retomando. Decía que ya tengo claro que está todo bien. Que le hacen lo que le tienen que hacer y en el momento adecuado.

Ella es una fenómena total. Le puso toda la onda desde el primer momento. Se bancó todo como una reina. Eso sí, nos mandó a cagar en varias y reiteradas oportunidades cuando se le cantó. En fin…siempre supimos que estaba un poco chapa.

Pero es una cagada…porque no puedo estar ahí…lo intenté, pero no se pudo. Lástima.

Y ojo, no es que quiera estar para hacer algo en particular, pero me hubiese gustado estar. No se, para darle una mano a mi hermana, para hacer de stoper y que mi abuela no rompa los cataplines, para joderla a mi mamá cuando la vea con la bata celeste que le deja el culo al aire (“culo al aaiiiiiiire, culo al aaiiiiiiire, culo al aaiiiiiiire”). No se, para esas cosas.

Para ir con mi hermana a tomar un café, para acompañar a mi viejo que las está pasando canutas, para agradecerle a los que acompañan, de lejos y de cerca.

 

No me preocupa la operación, al menos no más de lo que me tiene que preocupar, obvio. Confío en Dios. Sé que desde hace tiempo somos muchos los que estamos rezando  y se nota porque, como dije antes, la cosa siempre fue mejorando.

Lo malo es que desde lejos también se viven mal estas cosas. Porque estando cerca, vas venis, vas venis…a lo mejor no estas haciendo nada útil pero parece que haces algo. En realidad sos un boludo alegre dando vueltas sin ton ni son, pero te mantenés ocupado. Acá, con la diferencia horaria, el esperar el llamado telefónico con las buenas nuevas y esas cosas…es complicado.

Pero bueno, como dicen por acá: “es lo que hay”.

Por suerte hoy, mañana y siemrpre, estoy acompañada de 3 hombres. Dos son los ayudantes que tuve hoy en la cocina. De ojos grandes, mirada penetrante y con dulzura a montones.

Hoy Tomás me dió muchos abrazos, me dijo muchos te quiero y me regaló una montaña de besos.

Y por otro lado está mi marido, del que me enamoro un poco más cada día. Ese titán que me aguanta, se ríe conmigo, me ceba mate, me calienta el café, me pone la mano en la espalda y me abraza cuando me ve triste, el que me deja acurrucarme en sus piernas mientras miramos tele sabiendo que me voy a dormir en 5 segundos.

Ese que me mira y me da confianza, el que me regala muchos abrazos de oso todos los días, ese que me sonrie para que me quede tranquila. Él. Gracias. Por estar a mi lado y darme la mano todos los días para seguir caminar juntos.

 

Y para terminar. Mami, vos sabes que te quiero mogollón, que estoy con vos aunque sea a 12 mil km. Sos una campeona. Estas llevando todo esto con mucha altura y garbo…lástima que el glamour se vaya al garete cuando te pongan la bata celeste y te quedes con el culo al aire!

 

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3 pensamientos en “Hoy 12 mil km son demasiados

      • Para eso estamos m’hija! 😀 Además… hoy por tí, mañana por mí 😉 (te cuento un secretito… la compañía de tu hermana y su señor marido durante los cuatro meses que mi mamá estuvo enferma fueron para mí invalorables, varias veces nos juntamos después de haber tenido yo largos y fatales días, yendo y viniendo desde Palermo a L. de Zamora… y cuando llegaba la noche ya no me mantenía en pie -ni física ni moralmente-, llegaba una hora en la que lo único que ingería era un ansiolítico y me convertía en zombie… A pesar de todo eso, ellos estaban ahí, siempre…. me parece que lo menos que puedo hacer es retribuir un poquito de tanto).

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