Aprender a volar

Hoy tuvimos un domingo de límites y explicaciones.

Tomás está creciendo y eso lo lleva a buscar  los “hasta donde”. Lo entiendo. Pero a veces me supera.

Cuando tiene estos días donde todo se convierte en un problema, una discusión, una charla explicativa…no se que hacer.

No se cómo llegar a él. Siento que no nos sabemos comunicar. Siento que en el medio algo se rompe y el mensaje pocas veces llega.

Me supera. Trato de contar hasta 500…pero me supera.

Me irrita no ver logros en cosas básicas: que coma, que mantenga las manos en un lugar limpio y no en la zuela de los zapatos, que no grite cuando se le pide 5 veces que no lo haga en ese momento y cosas por el estilo.

Ya se que más de un lector/a estrá pensando: “pero esta que se piensa, que el resto de los chicos no lo hacen?” si, ya sé que el resto también lo hace, pero como me dijo mi mamá cuando traía una mala nota: “yo no soy la mamá de Fulanita soy tu mamá y me preocupo por vos”.

Es un amor de criatura, es dulce, responsable, cariñoso. Tiene unos ojos que expresan todo lo que siente.

Me desarma cuando me dice: “mamá, sos una estrella para mi”.

Ese es mi hijo. El que mira al padre con admiración cuando le explica algo de coches. El que negocia los dulces que puede comer. El que me “lava” la cabeza a trompadas. El que adora a los coches más que a cualquier cosa. El que tiene una risa que alegra al mundo entero.

Es chiquito (todavía no tiene 4 años), ya lo se. Está en la edad de los límites (aunque él es así desde los 6 meses), también lo sé.

Pero a veces me saca.

Y en esos días que me saca, voy a verlo cuando se duerme y le doy besos, lo acaricio, y lo miro un rato largo.

Porque aunque tenga los ojitos cerrados siguen iluminando.

Con Toto tengo muchos sentimientos. Es mi primer hijo. (Aclaro que solo los que hayan tenido hijos entenderán lo que digo)

El hecho de ser el primero lo carga a él con un montón de cosas y a mi con otras tantas.

Uno con el primer hijo quiere hacer todo bien. Que la criatura esté siempre impecable, que no haga nada malo, que cumple con todas “las normas y procedimientos”.

Pero es el segundo hijo el que nos hace ver que no es así. Que estando más sucio, haciendo trastadas y saltándose alguna que otra norma establecida uno no es peor madre/padre.

Cada hijo es diferente, y el lugar que ocupan en la familia también los hace diferentes.

Pero hoy, me acordé de una canción que me gusta mucho. Se llama Aprender a volar la canta Patricia Sosa y hasta donde yo sé se la escribió hace unos cuantos años a su hija. Tiene una letra muy bonita. Espero que les guste.

Se la dedico (como en la radio :p ) a mis dos hijos a los que quiero con locura y a mi hermana que esta canción le gusta mucho. Ah, y a Tegui: porque vas a tener unos papis que te abrirán las alas para que, de a poco, aprendas a volar.

(Para quienes quieran ir leyendo o cantando…acá va la letra http://www.sitiodeletras.com/mostrar.php?lid=26815&artista=Patricia%20Sosa&titulo=Aprender%20a%20volar)

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3 pensamientos en “Aprender a volar

  1. Hola mi amor!!! bienvenida al club de las mamis y FEIZ DIA DE LA MUJER. Es asi nomas, los chicos tienen que aprender a volar y a veces es duro para ellos y para los padres; pero ponete contenta seguro tiene final feliz. Te quiero mucho.
    PD para todas las mujeres que se acercan al blog FELIZ DIA!

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