De aquí, de allá y del más allá.

No, no y no…me resisto a acordarme de la gente que se murió a moco tendido…y eso que estoy embarazada. Pero siempre pensé lo mismo.

Cuando uno pierde a un ser querido, por causas naturales (vamos a decir así) es lógica la tristeza, angustia y demás sentimientos de duelo, pero a mi me pasa algo que pocas personas entienden.

Por ejemplo, cuando se murió mi abuelo Napo…para mi la mejor forma de despedirlo era escuchando “La donna e mobile”. Yo durante su velorio tuve esa canción en mi cabeza…porque él era así, era una persona alegre que cantaba y que me cantó esa canción desde que me acuerdo.

Y hoy en día mi abuelo Napo es ese tipo que paseaba por la quinta después de comer y antes de la siesta con su ramita de hojas para espantar bichitos.

Mi tía Rina…una persona adorable, buena como el hermano. Generosa, cariñosa. Mi tía era la que me juntaba las castañas porque sabía que me encantaban, era la que me llamaba “Romi” con R suave…y también era la que se paraba delante del televisor para buscar algo siempre en el momento menos oportuno: última escena de una película, el penal que decidía un mundial… y hoy en día, si hago lo mismo, cuando me doy cuenta digo en vos alta:”ya me corro eh, que parezco mi tía Rina” y me rio…porque eso también era ella.

La navidad pasada fue la primera sin mi abuela Lupe…por eso hice el pan de atún que ella me enseñó y que tantas y tantas veces me lo hizo. Esa fue mi forma de decirle: “esta va por vos”. Y ojo, no lo hice con tristeza, de verdad. Porque mi abuela era el pan de atún, las tortitas negras, el budín de trocitos con el que conquisté a mi marido, los tejidos…teniendo todo eso no me puedo acordar de ella poniendome mal. Sin olvidar la anécdota de cuando mi papá se volvió “negrito” después de un viaje a Córdoba…mientras viva voy a seguir contando esa historia y me voy a seguir riendo…y estoy segura que ella junto conmigo.

A mi abuelo Pancho, lamentablemente, no lo pude disfrutar mucho y no me acuerdo mucho. Pero sí recuerdo que muchas veces siendo chica le pregunté a mi hermana cómo era el abuelo, qué hacía y esas cosas.

Y el tío Setimio? otro fenómeno…me lo acuerdo sonriente…bue, no me voy a poner fina ahora, en realidad me lo acuerdo jodón como él solo, cagandose de risa siempre. Yo creo que una frase que iba bien con él era “cuantos más…mejor!!” Le gustaba la gente, siempre había música, cantaba…cuenta la historia que cuando nació Alicia lo primero que hizo fue llevarla al lado de la radio y decirte: “esta es una radio”…eso era él, alegría pura.

Así me gusta recordar a la gente que ya no está por acá…con lo bueno que nos dejaron, con sus anécdotas, sus historias, sus formas de ver la vida.

Por eso me despido en este post parada adelante del televisor en el último set de la Copa Davis, comiendo un trocito de pan de atún y cantando La Donna e móbile…

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4 pensamientos en “De aquí, de allá y del más allá.

  1. Muy bueno…
    Creo que todos tenemos funciones a cumplir por este paso terrenal; pero lo importante es dejar la estela visible para los que nos quieren y luego nos recordarán…

  2. Estoy aca con la abuela Mary, cuando le lei la nota lo que se le ocurrio pensar es con que cosas la recordarías a ella a lo que le contesté que debería esperar para saberlo…Pero no tiene demasiado apuro. Tras carton, mientras se emocionaba, comenzó una serie interminable de las bondades de “Rominita” pero dejando en claro que todos sus nietos y bisnietos son maravillosos.
    Ahora te cuento lo que me pasa a mi: yo los recuerdo tambien con lo lindo que dejaron por supuesto con nostalgia, por eso me gusta tener algo material de ellos, porque me parece que siguen estando de alguna manera entre nosotros.

  3. Gracias por el recuerdo!!!!parece que seguimos nostalgiosa , aunque de por sí, vos sos muy sensible también aporta su gran cuota de sensibiliadad el embarazo, gracias a Dios son todos lindos recuerdos. (te corrijo una chiquiita, Settimio es con doble T), igual esá todo bien.
    Y yo los recuerdo además con fotos, sé que es muy común pero trato en lo posible de renovarlas y no dejar que se pongan tan viejas, y amarillentas. Y además les hablo a todos como si estuvieran.
    Sos un encanto, te quiero muuuuuuuuuuuuuuuuuucho.

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